
miércoles, 16 de diciembre de 2009
Flor

Rayuela-Capitulo 7

Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano en tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja.
Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y nuestros ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio.
martes, 15 de diciembre de 2009
Después de un tiempo...

jueves, 10 de diciembre de 2009
Parpados cerrados

Han emergido del sótano oscuras arañas con aires de palomas claras; con acentos de buenos pueblos y veneno entre los dientes.
Me han llegado mensajes de consejos envueltos en crucigramas y palabras de aleinto escondidas en sermones.
Todo lo recibo, todo se suemrge en mi piel de esponja.
Pero creo que cuando uno comienza a abrazarse al hueco hundido de las desgracias, la soga repleta de luz nos encandila y es más cómodo mantener los parpados apretados.
Es ahí, bien abajo, ahí, donde todo se torna en cámara lenta. Y el tiempo va o muy despacio o muy rápido.
Los golpes no cambian de color y consumen el cuerpo entero como si fuese ceniza.
Son tantas las ganas de sentir la libertad que los dedos y las lenguas sólo sirven para auto destruirnos y enterrarse en la piel para ver si de esa forma podemos matar algo de lo que nos mata.
Aunque la mayor parte del tiempo los espejos dan cuerda al reloj y de repente la realidad nos apuñala por la espalda.
Sólo queda apretar fuerte los parpados, y soñar con que algún día no nos lastime la oscuridad de la verdad en las pupilas.
lunes, 30 de noviembre de 2009
Bioy Casares

Ésta es una historia de tiempos y de reinos pretéritos. El escultor paseaba con el tirano por los jardines del palacio. Más allá del laberinto para los extranjeros ilustres, en el extremo de la alameda de los filósofos decapitados, el escultor presentó su última obra: una náyade que era una fuente. Mientras abundaba en explicaciones técnicas y disfrutaba de la embriaguez del triunfo, el artista advirtió en el hermoso rostro de su protector una sombra amenazadora. Comprendió la causa. "¿Cómo un ser tan ínfimo" - sin duda estaba pensando el tirano - "es capaz de lo que yo, pastor de pueblos, soy incapaz?".Entonces un pájaro, que bebía en la fuente, huyó alborozado por el aire y el escultor discurrió la idea que lo salvaría. "Por humildes que sean" - dijo indicando el pájaro - "hay que reconocer que vuelan mejor que nosotros".
Senderos.

Lunes o Jueves.

Era un Lunes, o un Martes...
Era una mañana ordinaria de soles y sauces.
Fue el nacimiento de un día hecho para la muerte de tus noches.
Las flores se entregaban abiertas a la luz como si nada.
Las tazas, los arboles, los trenes.
Nadie supo de tu muerte matutina.
Te desprendiste de tu cuerpo como la gota final de la canilla ya cerrada.
Simple y doliente.
Tapaste las pupilas de oscuridad y párpados y silencios.
Callando la culpa entre los dientes, cobarde, sin cartas ni pañuelos.
Solo dejaste nudos y dudas, discursos y letras.
Y tanto, pero tanto silencio.
Que hasta tu nombre se lo trago el viento.
Tu cara y tus manos,
tus manos y tus dedos,
Todo junto va, esta todo envuelto.
Tu risa extraviada en mi llanto
Los duelos de la noche a la madrugada.
Divina vigilia quiero y puedo vivir en tu recuerdo.
Por que fue un día común.
Un Lunes, o tal vez un Jueves.
Una mañana como cualquier otra.
Cuando la luz de tu escencia se extinguió.
Cuando no encontré las palabras necesarias para decir adiós.
La vida es un juego de ajedréz...

domingo, 29 de noviembre de 2009
Anteojos de caleidoscopio

Pero el concepto de a lo que quiero llegar no es esto, si no algo más. Yo tengo el recuerdo de cuando era más chica, de agarrar los caleidoscopios y quedarme largos momentos facinada con todo lo que podía ver, y como con cada simple movimiento aparecían cosas nuevas, y como las cosas cambiaban según la posicion en que las miraba.
