lunes, 30 de noviembre de 2009

Senderos.


20/2/2009


Toda vía lleva al mismo encuentro.

Ese encuentro que todavía esperamos.

Nada es cielo, nada es tierra ni es infierno.

Cada camino de suelas gastadas abre nuevas puertas y nuevas ventanas.

Pero es preciso cerrar cada una de las que vamos dejando atrás.

Para no caminar de espaldas y vivir del recuerdo.

Sino amplificar cada instante y observarlo desde una perspectiva diferente.

Para poder dar distintos significados a lo que nos es obvio.

Por que nada es obvio.

Nada es piso firme si no visualizamos el suelo debajo de nuestra frente.

No hay sendero sin cumbre, ni voluntad sin objetivo.

No exíste la satisfacción de llegar sin rodillas rojas.

Ni peor castigo que rodar por los escombros del desgano cuesta abajo,

y no tener más fuerza para volver a pisar fuerte.

Hay que lanzarse a la vida, aún sabiendo que podemos volver a tropezar.

Caminar sabiendo que tenemos el poder de correr cuando se nos de la gana.

Y correr con el placer de saber que podémos frenar y darnos un respiro

Siempre y cuando no detengamos nustro andar.

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